La presión de ser padre
Un dilema más interior que exterior
¿Les ha pasado que se casan o llevan mucho tiempo en una relación y llegan las famosas preguntas? “¿Para cuándo los nietos… los bisnietos… los sobrinos?”. Nos pasa, y mucho, pero no, esa no es la “presión” sobre la cual escribiré. Estoy consciente de que, sea nene o nena, tendrá mucho amor; al menos, eso espero, dada la urgencia con la que lo piden. Sin embargo, esa “presión” no me afecta en lo absoluto. Al final del día, es una decisión entre nosotros dos, y ahí es donde las cosas se ponen serias, con las verdaderas preguntas, empezando por: “¿Cuándo y dónde lo tendremos?”.
El listado de cosas por tomar en consideración parece no acabar, y no solo en lo económico, sino también en el lugar y en nuestra estabilidad mental en ese momento. ¿Tener un bebé en Estados Unidos? ¿En qué estado? ¿Esperar a volver a Puerto Rico? ¿Volveremos a Puerto Rico? ¿Cuánto cuesta tener un bebé? ¿Cuánto cuesta una vida con un bebé? Y la más importante: ¿cuándo Melody se sentirá preparada para experimentar un cambio en su cuerpo? Aún no hay respuestas para algunas; otras sí, y, aun así, eso no suaviza la incertidumbre. No hay un plan concreto en su totalidad, tampoco una fecha; ni siquiera está en proceso. Aun así, cuando me aparecen videos relacionados con la crianza de niños, me siento a verlos y cuando leo novelas en donde hay personajes de padres e hijos, analizo su relación. Aunque esas preguntas son válidas, no son las que me carcomen la mente cuando reflexiono sobre la posibilidad de ser padre.
A mis 31 años, aún no me siento con la capacidad completa de ser responsable de una vida y, quizás, nunca llegué a sentirme completamente preparado. El ajuste que tendrá nuestro estilo de vida, tanto como pareja como individualmente, es significativo. No es como que tengamos las aventuras más extravagantes del mundo 24/7, pero estimo que todo pasará a depender de la logística en cada salida o incluso en la vida en el hogar. Aun así, quiero ser padre; una cosa no quita la otra. Tener un bebé es un mundo de incertidumbres constantes dentro de otro mundo de incertidumbres. La presión va dirigida a qué tipo de padre quiero ser y cómo terminaré siendo. Trabajar con niños, adolescentes y familias me ha ayudado a definir cómo no sería, creando así una visión de quién quisiera ser para esa nueva vida a lo largo de su desarrollo.
Sin darme cuenta, me estoy preparando para una de las “carreras” más difíciles; no hay retiro de ella, o al menos no tengo planes de retirarme. Si de algo estoy seguro es de que no seré un padre ausente, ni siquiera cuando tenga la misma edad que tengo ahora. Me opongo a lo poco exigente que es la sociedad en cuanto al rol del hombre en la vida de su hijo o hija. Los excusan muy fácilmente cuando deciden no estar presentes ni siquiera aportando económicamente. Y, esa es otra excusa, como envían dinero, ya pueden darse el título de “padre del año”. Se minimiza el valor de la presencia; no hay dinero que pueda sustituir tener a tu padre ahí en los logros, los fracasos, los chistes y los momentos serios. Esa es la presión que me impongo cuando pienso en ese rol, quiero ser el mejor dentro de mis capacidades, tanto las que conozco como las que aún desconozco, siendo consciente de que no todo depende de mí, ya que no sé cómo será esa personita.
Irónicamente, me emociona sentirme así… ¿Por qué? Aún está por determinar si es por la motivación de ser cada día mejor persona alrededor de una nueva vida, por contribuir a crear una mejor versión de este mundo tan caótico sin ocultarle la realidad, o por ambas cosas junto a muchas otras. Las posibilidades parecen infinitas, impredecibles e incontrolables hasta cierto punto. ¿Será nene? ¿Será nena? Esa es la pregunta que no tendrá respuesta hasta el momento indicado. Tengo una firme creencia en que Melody debería hacer un escrito como este o expresar en su forma preferida qué tipo de presión está enfrentando ella, la mía no está ni cerca de compararse. Por ahora, nuestras familias y amistades tendrán que conformarse con Hikaru (nuestra gata) o, quizás, llegue más temprano de lo anticipado, quién sabe.
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Muy bueno Dios te bendiga. La experiencia de ser Padre es muy diferente en cada cual.
Amen